|
Desde Valderrobres iremos en coche hasta la cola del embalse de Pena. Allí, una vez cruzado un puente, se bifurca el camino. Tomaremos hacia la izquierda, la pista que va paralela al río Pena. Al principio el valle es ancho, pero no tardará en estrecharse dando sólo cabida al camino y al cauce del río. Después de caminar unos dos kilómetros y medio nos encontraremos en la unión de los ríos Pena y Racó de Patorrat. Aquí comienza la senda que seguiremos, por la margen derecha del río Pena. Conforme vamos ascendiendo iremos descubriendo el valle, hasta llegar a una zona de afloramientos arcillosos y donde el camino vuelve a situarse en la divisoria de aguas, apareciendo a nuestros ojos el valle del Patorrat . A partir de aquí la senda discurre entre paredes de antiguos cultivos y rodeada de una vegetación densa. En los bancales abandonados y entre los carrascales limítrofes podremos ver con facilidad cabras, además de disfrutar del espléndido paisaje.
Seguiremos ascendiendo y en poco tiempo alcanzamos el collado de la Massanera , donde de nuevo el camino va a ir por la cara de aguas vertientes al Pena y donde descubriremos un paisaje de singular belleza. Al fondo, en dirección sur, se puede apreciar la silueta del conjunto arquitectónico de Sant Miquel. Ahora la senda va llaneando entre pinos hasta llegar a una pista con la que enlaza y la cual seguiremos; a los pocos metros de tomar dicha pista encontraremos un ramal que marcha a nuestra derecha, que es el que luego tomaremos para la bajada. La pista va ascendiendo hasta situarnos debajo de nuestro destino, junto a una balsa; ahora dejamos la pista y tomamos el viejo camino que asciende hasta la ermita. Una vez arriba las vistas espectaculares recompensan el pequeño esfuerzo realizado.
En el descenso tomamos el mismo camino hasta encontrarnos con la pista antes mencionada, ahora a nuestra izquierda, que nos lleva suavemente hasta la pequeña masía del Frare , donde termina la pista y comienza un sendero que pasa por detrás de la masía. Este sendero nos llevará por medio del bosque hasta el mas Roig , donde un saliente rocoso nos invita al descanso y a contemplar la belleza de este rincón. Ya sólo nos quedará descender un poco para llegar a la pista y seguir la dirección de las aguas. Son tres kilómetros de pista por el fondo del valle hasta llegar a la confluencia del Pena y el Patorrat. A partir de aquí desandamos el camino hecho anteriormente. |