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Esta ruta nos adentra en la riqueza arqueológica de la comarca, visitando algunos de los poblados ibéricos mejor conservados.
El auge de la cultura ibérica en nuestro territorio se sitúa entre los siglos V y I a.C., momento en el que dicha cultura quedaba absorbida por la romana. Fruto de las relaciones con el litoral levantino llegaron importantes innovaciones técnicas y culturales, como el uso del torno alfarero, la moneda, el alfabeto, la masiva utilización del hierro o las nuevas estructuras urbanas. Todo esto dio lugar a una de las épocas de mayor esplendor en la Historia Antigua de la comarca; desde finales del siglo V a.C. tuvo lugar el gran auge y proliferación de poblados como Torre Gachero , en Valderrobres; Els Castellans , en Cretas; San Antonio , en Calaceite; San Cristóbal , en Mazaleón; Torre Quemada , en Valdeltormo; etc.
Nuestro itinerario parte de Valderrobres. Tomamos dirección al cementerio y desde allí cogemos el camino que nos llevará hasta Torre Gachero, antigua torre medieval que da nombre al poblado ibérico más importante de este término. El poblado está situado en un pequeño cabezo sobre el barranco de Gachero. Superficialmente se aprecian restos de muros, adosada a uno de ellos hay una pileta circular de piedra. Entre los hallazgos materiales hay cerámicas hechas a mano, a torno de tipo ibérico y de importación. Pero lo más destacado son varias estelas ibéricas de piedra arenisca. El poblado estuvo habitado entre los siglos V a.C. y III d.C.
Ya en Cretas, visitaremos el Museo de arte ibérico situado al lado de la plaza Mayor. A continuación, desde el parque dedicado a Nicanor Villalta tomamos dirección al barranco de Calapatá siguiendo los indicativos que nos llevan hacia el poblado ibérico de Els Castellans , situado en una elevación montañosa. Su disposición urbanística es de calle central con casas de planta rectangular adosadas a ambos lados. El acceso es a través de una espectacular escalera excavada en la roca. Como sistema de defensa conserva restos de fortificaciones por su lado N., con una muralla de grandes sillares; en el lado SO. Aparecen escalonados una serie de muros que pueden corresponder a un torreón semicircular. El poblado estuvo habitado entre los siglos VI y II a.C.
Regresamos a Cretas y continuamos nuestra excursión hacia la localidad vecina de Calaceite, capital cultural de la comarca. Primero visitaremos el museo Juan Cabré y luego el poblado ibérico de San Antonio , dispuesto sobre una colina al lado del pueblo. Básicamente el poblado presenta dos núcleos de población: la parte superior, defendida con una muralla de escaso espesor, está ocupada por un poblado de calle central y casas de planta rectangular a ambos lados. En un momento posterior, la población se asentó en las laderas mediante aterrazamientos; todo el núcleo que comprende esta ampliación del poblado está rodeado de un foso y una muralla de sillares, con un torreón de planta semicircular. El poblado alcanzó su máximo apogeo durante el siglo III a.C., siendo destruido a principios del siglo II a.C. durante la campaña de Catón.
Dejamos Calaceite y nos dirigimos hacia Mazaleón, a visitar el poblado de San Cristóbal . Partimos de esta localidad y nos dirigimos hacia el río Matarraña atravesando la pasarela que nos permite alcanzar la margen derecha del río, y desde allí tomamos el camino que asciende a la ermita de San Cristóbal. Después de admirar la ermita barroca y la hermosa vista de Mazaleón, podemos visitar el poblado ibérico, considerado como uno de los más importantes para el conocimiento del proceso de iberización del Valle del Ebro. Ocupa un cerro alargado de cumbre amesetada, con habitáculos de planta rectangular y muros de piedra y adobe. El material cerámico encontrado es muy abundante, y en las proximidades del poblado se localiza la necrópolis formada por 20 túmulos y una cista. |