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Las diferentes fondas y restaurantes del pueblo conservan algunos de los platos típicos, entre los cuales el más clásico es el ternasco, preparado con productos locales, aliñados con los aceites, renombrados como los mejores de la península, y aderezados por los vinos producidos por esta tierra y elaborados siguiendo las técnicas tradicionales así como los más avanzados conocimientos del producto.
Una de las recetas más elaborada de ternasco consiste en cortar una paletilla de cordero en trozos gordos. Se sala y se pone en una bandeja del horno, untada por encima con la manteca, el tomate y ajos picados con la piel. Se le añade el vino y se deja cocer a fuego lento (si puede ser en horno de leña).
Con lomo o costilla de cerdo y aceite de oliva se realiza otra sabrosa receta que consiste en cortar el lomo en trozos de un centímetro y la costilla no muy pequeña. Se sala y se deja 3 o 4 días en reposo en la nevera. Después se fríe con bastante aceite. Cuando se enfría se pone en un tarro de cristal cubierto con aceite para su conservación.
El conejo escabechado se realiza con 1 conejo, 1 hoja de laurel, 1 cabeza de ajos, unos granos de pimienta negra, 1 rama de perejil, un vasito de vino rancio, uno de vinagre y aceite. Se corta el conejo, se sala y se pone en una cazuela. Se le añaden todos los ingredientes, se cubre con aceite y se deja cocer a fuego lento hasta que esté tierno. |