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El siglo XVI fue una época de notable crecimiento económico, demográfico y cultural, crecimiento que quedará truncado por las crisis del siglo XVII. La expulsión de los moriscos, en 1.610, tuvo un impacto económico y social muy fuerte en todo Aragón. El camino de este forzado éxodo tendría sus últimas etapas en territorio aragonés en Fórnoles, Valderrobres y Peñarroya de Tastavins, en dirección a Tortosa donde los moriscos fueron embarcados para trasladarse a otros países.
Asimismo, la sublevación de Cataluña contra la Monarquía tuvo graves consecuencias para este territorio. La comarca permaneció fiel a la Corona y sufrió los efectos de la guerra con invasiones y saqueos en los años 1.642 y 1.643. A ello hay que añadir los cuantiosos gastos que debieron sufragar los pueblos de la zona para mantenimiento y equipamiento de los soldados durante varios años, lo que produjo un claro estancamiento en el desarrollo económico adquirido en el siglo anterior.
El siglo XVIII se inicia con la Guerra de Sucesión entre los partidarios de Felipe V, por un lado, y del Archiduque Carlos por otro. Aragón apoyó al Archiduque, alzándose en armas contra Felipe V en 1.705. Tras la victoria de este último fueron derogados todos los privilegios (fueros, usos y costumbres, etc.). Algunos acontecimientos bélicos de esta contienda afectaron a nuestra comarca y supusieron la destrucción de amurallamientos, castillos, etc.
También, a lo largo de este siglo, el cultivo del olivo experimentó un notable crecimiento, proporcionando importantes beneficios y excedentes a localidades como Calaceite, La Fresneda y Valderrobres, donde se construyeron grandes molinos aceiteros. Asimismo, fue la época de desarrollo y auge del arte barroco con la construcción de numerosas iglesias, conventos, ermitas, portales, etc. |