El castillo es el ejemplo más
representativo de los castillos góticos
de carácter señorial construidos
por el mecenazgo del arzobispado de Zaragoza.
Se trata en realidad de un palacio fortificado,
residencia señorial sin apenas función
defensiva. Aunque hay evidencias de la construcción
de un castillo anterior, el que hoy en día
se conserva fue construido por el Arzobispo García
Fernández de Heredia, y posteriormente
ampliado y modificado por otro Arzobispo, Dalmau
de Mur y Cervellón, en su parte superior.
El escudo de armas de García Fernández
de Heredia esta representado por siete castillos,
o con la variante de tres solamente, y lo encontramos
repartido por el castillo, destacando en la sala
de las cortes.
El otro arzobispo, que participó en la
construcción del castillo, Dalmau Del Mur
Y Cervellon fue un gran mecenas que financió
la construcción del salón del palacio
arzobispal y del castillo de Valderrobres. Su
escudo representa una muralla con sus cinco almenas,
la central presidida por una cruz. En el castillo
lo encontramos en las dos habitaciones que dan
a la parte trasera, donde los documentos dicen
que estaban las despensas de la cocina. También
lo encontramos en uno de los ángulos de
la muralla del patio de armas, en la calle Bonaire,
lo que certifica que aquella muralla la hizo construir
él. En la iglesia también aparece
el escudo de don Dalmau en un muro que sirvió
para cegar el paso de la tribuna al castillo a
través de la muralla de la parte trasera
de la iglesia.
Hernando De Aragón, nieto de Fernando
el Católico, fue otro ilustre que durante
su mandato hizo construir unos pilares de piedra
para abrir sobre ellos la entrada de la sala de
las chimeneas y de la cocina del castillo. |